El asturiano que ha terminado con un lustro de sequía española en el Giro de Italia comparte apellido con su maestro. El campeón olímpico de Pekín 2008 moldeó a un corredor con gran talento. «Ha sido una locura, un sueño. Esto es increíble. No tengo palabras. Durante todo el día traté de estar tranquilo y eliminar a algunos corredores. Al final me quedé con Plapp y Alaphilippe, intenté dejarlos atrás, pero me fue imposible»
Comentarios